Deby Torres Cadmilema

hace 2 meses · 6 min. de lectura · visibility ~100 ·

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Antes de hablar de racismo, hablemos sobre estar conscientes de nuestros privilegios.

Crecimos en una sociedad en la que aprendimos a normalizar la violencia,  siendo ella la grande educadora de nuestros padres y abuelos. Se tornó nuestra mejor amiga, pues a la hora de defendernos parecer ser la mejor alternativa para no salir heridos. Y, de cierta manera no podemos culparnos, a la final el ser humano, por naturaleza, siempre va a buscar salir ileso de situaciones desconocidas o incómodas. 

El libro “El dilema del puerco espino” explica que los seres humanos somos como este animal. En el invierno ellos deciden estar juntos para mantenerse calientes y sobrevivir, lo que significa hacerse daño con sus propios espinos, caso contrario morirían congelados. Vivir en sociedad y estar dispuestos a mantenerse seguros, significa que de alguna manera todos vamos a sentir incomodidad, dolor o molestia en algún momento. 

Por mucho tiempo, hemos querido alcanzar la equidad opinando desde nuestros grupos de aislamiento; sin estar dispuestos a tener esa conversación que va a desequilibrarnos y romper los pilares en los cuales nos hemos construido. Cada uno quiere enseñar al otro cómo es que debería ser esa sociedad equitativa e inclusiva en la cual la diversidad sea tolerada y apreciada. Es necesario saber escuchar y principalmente renunciar a la voluntad de tener la razón. Escuchar no es nada fácil, porque cada ser humano es como ese ex que solo escucha lo quiere oír.

Los profesionales se han dedicado a buscar argumentos, teorías, principios y leyes para tornar el discurso de la equidad, una realidad. Convencer una sociedad sobre algo, que desde un principio, no debería ser convencida, tampoco se trata sobre concientizar. De nada sirve que una persona cambie sus acciones por imposición, ya que dentro de ella su mindset seguirá siendo el mismo. 

Un querido amigo, activista ambiental, me decía que la sensibilización es la manera más efectiva de conseguir un objetivo. Se trata de entender el dolor del otro, conocer su historia, sus razones y las causas que llevaron a esa persona a tomar aquella posición, hoy. La sociedad necesita espacios de diálogo y no de debate. Entendiendo esto, pasemos a la siguiente etapa. Vamo nesa…  Brasil a pesar de ser un país con la mitad de su población negra, es un país en donde el racismo es extremamente evidente. Sin embargo, a pesar de existir un racismo realmente fuerte, la población habla y protesta. En algún momento, va a llegar alguien de tu alrededor que te va a decir que la manera en la que te expresas o tratas a alguien es racista o discriminador. Con esto, no quiero disminuir los problemas sociales dentro de Brasil, pero el objetivo de este texto es otro. 

La mayoría de países de habla hispana en América Latina tenemos lo que comúnmente se llama: Racismo escondido. Este tipo de racismo es realmente muy duro de identificar, pues la misma población no considera violentos actos y palabras que colocados en otro contexto o región serían realmente una locura el ser aceptable. Es tan normal escuchar frases clasistas y racistas que todos alguna vez hemos dicho alguna de las siguientes:

  • ¡Ese cholo con plata! (Cholo es una etnia indígena del Ecuador, refiriéndose a la persona que tiene dinero, pero que no es aceptada por un círculo social)
  • Indio de mierda. (El problema no es la palabra, es usarla como insulto)
  • He trabajado como negro. (Para referirse al trabajo duro)
  • ¡Esa mujer tiene un culo de negra!
  • Ya que te fuiste a Europa, cásate con uno de allá para mejorar la raza.
  • Ella tiene cara de empleada ( Refiriéndose a una mujer con trazos indígenas)
  • Merienda de negros (Para referirse a un lugar desordenado)
  • Fiesta de chinas/gatas/chachas (Para referirse a una fiesta de mujeres que no estarían aceptadas por un círculo social en el día a día, pero si servirían para pasar el rato)

Entre otras…

En ninguna de estas frases se coloca la palabra blanco o mestizo con alguna etiqueta, lo que muestra exactamente un lugar de privilegio. Este lugar  en México lo han definido con el término de Whitexican.  Una etiqueta, que de alguna manera, busca poner en evidencia el racismo del cual no hablamos; lo que parece ser un término muy acertado para la sociedad latinoamericana. 

"Los whitexicans representan a ese sector privilegiado de la sociedad que no conoce la realidad del país, que viven en una esfera y cree que todos los mexicanos tienen las mismas oportunidades(Almanza, BBC NEWS, 2019)"

Y es que no solo se trata de oportunidades, se trata de sentirse lastimado al escuchar ciertas frases. Se trata de sentirse parte de esa población a la que se  la minimiza, ya sea por clase social, apellido o raza.

Para entender un poco más sobre este tema tan complejo, me he dirigido hacia mi amiga Daniela, activista negra de Salvador- Brasil, quien ha respondido de manera muy paciente varias de mis preguntas y cuestionamientos. Durante horas escuché hablar a ella y su amiga sobre los dolores de la raza negra y por qué yo soy una persona en privilegio. Esto, claramente era muy nuevo para mí, así como lo será para muchos de ustedes, pero es importante compartirlo. 

Sabemos sobre la esclavitud y la raza negra. ¿Pero, cuáles son los rezagos de este fenómeno? Históricamente elementos representativos tradicionales de la cultura africana fueron colocados como motivo de burla y discriminación. Entre ellos, las trenzas, las rastas, el uso de turbantes, los labios gruesos, el cabello crespo, etc. Y, estos elementos fueron vinculados con la fealdad.  Por colocar un ejemplo, en el caso de la mujer la belleza siempre vino desde un modelo europeo; en donde la mujer blanca, de rasgos finos y cabello liso es considerada guapa y sofisticada; mientras que la mujer negra a diferencia de la mujer indígena fue sexualizada. Un objeto de amamantar y de violación sexual de los hacenderos. Entonces deberíamos preguntarnos dos veces antes de sexualizar el cuerpo de una mujer negra. 

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Daniela, Salvador de Bahía.

Pregunté a Daniela, cuál sería su opinión si yo utilizase rastas en mi cabello, ya que me parecía algo bonito. Su respuesta fue realmente algo que vendría a cambiar mi percepción sobre muchas cosas. Con paciencia miró hacia abajo y me dijo: - Mira, no me molestaría que lo hagas porque sé que no lo haces con una mala intención, pero me molesta que la sociedad mire en ti eso como algo bonito, estiloso; pero en mí, inmediatamente lo vinculen con una persona vaga, sin estudios. Para mí usar trenzas es una revolución, pues por mucho tiempo nos dijeron que no lo hagamos, cuando simplemente lo hacíamos porque es difícil cuidar de un cabello crespo. La forma de mi cabello no debería definir quien yo soy o quien yo quiero ser. ¿No crees?

"Mostrar amor por algo impresionante y hacerlo con respecto a la cultura es la apreciación y no veo problemas con eso, en su mayor parte. No obstante, verdaderamente creo que las personas blancas tienen que ser conscientes de su privilegio y pensar dos veces antes de saltar sobre su más reciente 'tendencia', en especial si esta claramente toma prestado algo de las personas privadas de su derecho de representación(Grinber, CNN, 2016)".

Y a ti que eres hombre mestizo o blanco. ¿Alguna vez la policía ya te paro afuera de tu casa? Preguntandote quien eras y porque estabas ahí. Te llevaron a la cárcel por tu color de piel. ¿No, verdad? Existen estudios que afirman que blancos que cometen peores crímenes que los negros reciben sentencias menores. Esto, principalmente porque crecimos en un constructo social donde el color de piel fue vinculado a todo aquello que esta mal en la sociedad. Entonces, un hombre blanco de ojos azules, de buena familia nunca sería capaz o nos imaginaríamos que fuese un violador, ladrón o asesino. Aún no me crees?

Acuerdate el día que regresabas a casa caminando solo/a y miraste un hombre negro caminando hacia tí… No te invadio un miedo? Ah,  pues ahora piensa en cuales son las creencias sobre las que hemos contruido nuestra amada sociedad para que ese miedo sea algo “natural”. 

Vivimos en la utopía que somos una sociedad que brindamos los mismos derechos a todos, que todos tenemos las mismas oportunidades y que el pobre es pobre porque quiere. Bueno, pues coloquemos la situación bien clara. Imaginen una raza que fue discriminada y deshumanizada por más de cuatrocientos años, colocada en el escalón más bajo de la pirámide. Esto crea patrones de conducta y creencias limitantes en el cerebro de la persona, complejos y enfermedades mentales que son pasados de generación en generación. 

Ahora, vamos al otro lado, una raza que se colocó en el topo de la pirámide por nada más y nada menos que su color de piel. Fueron criados con miedos hacia las otras razas, crecieron con complejo de superioridad y DING DONG eso también causa creencias, patrones de conducta y enfermedades mentales como el nazismo. 

Como sociedad hoy, necesitamos pasar por un proceso de deconstrucción, desaprender, bajarnos de la nube y enfrentar la realidad. No podemos esperar que con el tiempo las cosas cambiarán porque nos volvemos esclavos y dependientes de una utopía. Tenemos que entender que existen elementos del lenguaje y de la identidad que deben ser respetados por el contexto histórico y social.

 Los que viven solos saben entender que mientras más libertad, más responsabilidad. Aplicase para la vida en sociedad, necesitamos asumir nuestras  responsabilidades si realmente queremos construir esta sociedad inclusiva, libre. Renunciar a la vanidad de querer hacer algo por moda, o porque se ve bonito en ti. Hoy, en el momento presente es necesario respetar cada lucha. Es de nuestra obligación dejar de usar frases que continúen abriendo espacio para la discriminación; porque aún que tú no te veas afectado, existe un grupo que sí. 

Hoy, escuchamos un discurso muy alto sobre el amor propio y nos venden muchos cursos, programas y retiros para mejorar nuestra relación con nuestro cuerpo y espíritu; sin embargo no existe consciencia individual sin consciencia social. La empatía requiere tener esta conversación incómoda, requiere renunciar y exige el reconocimiento de tus privilegios para que cerremos la boca, siii cerrar la boca, ! Eso mismo! Y, dejemos hablar a quienes de verdad nos expondrán sus necesidades. 

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