Deby Torres Cadmilema

hace 1 mes · 2 min. de lectura · visibility ~100 ·

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La inestabilidad

Crecimos en una sociedad que nos empuja a crecer, a ser mejores cada día, profesionalmente, claro. Aprendimos a ser estratégicos y a priorizar nuestros objetivos para alcanzar lo que nos hemos planteado para nuestra vida. Sin embargo, para alcanzar los sueños es necesario establecer metas a corto, mediano y largo plazo. Viajes, estudios, negocios, relaciones y proyectos son previamente analizados para poder llevarlos a cabo a nuestro modo. Aquellas metas a corto plazo, paulatinamente, nos llevarían a nuestro objetivo final; no obstante nadie nos enseñó a ver todo desmoronarse en el camino. 

Ahora, nos preguntamos cuando será posible realizar lo que realmente deseamos, que decisión debemos tomar, cuál sería el mejor camino hasta que nuestra vida vuelva a nuestras manos. Todos y cuando digo todos, realmente abarca  todos.  Nos vimos obligados a tomar decisiones con prisa, en las que no hemos podido cerrar, mucho menos abrir, todo se encuentra a medias. 

Existen personas que han aprovechado este momento de crisis para tener éxito profesionalmente, pero esto no excluye la inestabilidad mental que un periodo así provoca en nuestra mente. Hemos sido educados para tener el control sobre nuestra vida, y este año nos demostró que nadie lo tiene, que todo puede cambiar en un segundo. La gente que estaba, ya no está. El camino que construimos tiene piezas faltantes y nuestras relaciones son un vaivén de inseguridades.

Nos dimos cuenta de que nadie está exento del dolor, y esto ciertamente para una sociedad que nunca aprendió a mantenerse bien consigo misma, fue como Brasil recibiendo los 7 goles de Alemania en el mundial. Tristeza, decepción, ansiedad y sobre todo inestabilidad. Ahora, encontramos personas hundidas en la dependencia emocional, fuertes traumas de nuestra infancia volvieron a salir a la luz, nuestro lado más oscuro tomo el mando cuando decidimos bajar la guardia y esperar. 

Nos volvimos más sensibles, más conscientes y entendimos que hay cosas que realmente necesitan prioridad. Nuestra tranquilidad, nuestra paz. En cierto modo es egoísta, pues ya nadie quiere ayudar, sin antes ser ayudado primero.Cada uno se encuentra luchando y construyendo un camino como puede.  Cada uno se encuentra enfrentando aquello que “nos hará más fuertes”, y así,  llega la ansiedad por la puerta, pues todos queremos saber hasta cuando existirá la incertidumbre.

Podríamos definir a la inestabilidad como despertarse en medio de la noche, pensamientos en nuestra cabeza sin parar, llantos que aparecen de la nada y una búsqueda ardua por el quien soy en medio de todo esto. Es que mientras vemos a gente viajando, gente compartiendo sus mejores momentos por medio del internet, escondemos nuestros momentos de miseria al regresar de la fiesta y acostarnos a dormir sin conseguir.

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Fuente: Steem KR

Realmente, debemos entender el peligro que esto trae para nuestra mente, pues en una realidad tan nueva de lidiar, las drogas, la soledad, el sexo y los excesos son el camino más atractivo para sentirse vivos y “normales” por un momento. Otros han optado por relacionarse con alguien e intentar llenar vacíos que en un panorama prepandemia ya existían, agravándolos al decidir proyectarlos en alguien más.

Es estrictamente necesario mirar para nosotros mismos, en estos momentos. Es de vital importancia solucionar nuestros conflictos internos y relacionarnos con personas que nos impulsen a hacerlo. Al final escoger nuestra paz, puede ser egoísta, pero jamás podremos ayudar a alguien más si primero no nos ayudamos a nosotros mismos. La ayuda externa e interna se encuentran en íntima conexión, mientras la una muere, la otra toma vida y así empieza un proceso de evolución. Un proceso en el cual agradecemos a partes de nosotros mismos por haber llegado hasta aquí, pero que necesitan irse para enfrentar algo nuevo, diferente que solo nuestro yo del presente puede hacerlo.

Quisiera tener la respuesta para la ansiedad, para la depresión, pero cada ser humano tiene la respuesta en sí mismo. Cada uno sabe lo que cura y lo que hiere. Estar conscientes de nuestros peligros, de lo que nos causa inestabilidad. Un escenario pos pandemia debería incluir  al ser humano consciente de aquellas palabras, momentos e incluso personas de las cuales nos debemos alejar o evitar para mantenernos bien con nosotros mismos. Lo que es adentro, es afuera. 

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Comentarios
Deby Torres Cadmilema

Deby Torres Cadmilema

hace 1 mes #2

#1 Mucha gratitud Dalia, por dedicar tu tiempo a leerme

Dalia Anel Rodríguez Lara

Me apareció en el momento indicado, esta parte del texto sentí que me dio la respuesta a mi sentir mi affliction  gracias… “Al final escoger nuestra paz, puede ser egoísta, pero jamás podremos ayudar a alguien más si primero no nos ayudamos a nosotros mismos.” 

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